CastreñaCollage

Ideal si uno anda por el barrio con un no se qué en el estómago o si tiene función en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y llega temprano. A mi se me juntaron las dos. Para hacer tiempo hasta la levantada del telón y apaciguar los rugidos de mis tripas, entramos en La Castreña atraídos por un cartel que luce semerendo escudo español y, por supuesto, por la promesa de unos churros de “receta española” con 63 años de experiencia.

Estaban bien ricos y recién hechos, con la añadida gozada de ver en vivo y en directo la máquina hacedora de dichos churros, que tiene un tamaño de bazuca militar y la sencillez de uso de un mondadientes.

El local está anclado en el tiempo desde su inauguración allá en el año 52 del siglo pasado por un tal señor Castro, del que ya nadie logra recordar su nombre. Su local se volvió famoso entre los bogotanos “por los churros de pastelería, es decir, por esos aros de harina de trigo fritos y espolvoreados con azúcar que se remojan en chocolate caliente, al mejor estilo español. […] El negocio ha cambiado de administrador en un par de ocasiones pero la receta secreta de los churros aún es un misterio…”. Esto nos lo cuenta Paola Flórez en un artículo publicado en el 60 aniversario de La Castreña.

Leo también con cierta fascinación entre las letras de dicho artículo que “lo característico de La Castreña, además de su comida, estética y mobiliario, es la tradición familiar: existen clientes que llegaron como novios, volvieron como casados y trajeron a sus hijos, logrando así mantener la costumbre.”

Sin duda, los churros de La Castreña deberían ser un must, para cualquier tragaldabas local o foráneo que se precie. Es más, lo ideal es comerse un platillo de churros en el local y llevarse un par de bolsitas para desayunar en casa al día siguiente. Yo lo hice.

PD @sinpretensiones: “si no pediste los pinchos morunos, solo hiciste media visita”.

Precio bolsita de churros: 2.300$

LA CASTREÑA

Cra. 7 # 21 – 96 – Las Nieves – Santafé

Cra. 13 # 58 – 67B – Chapinero Central – Chapinero