CookingTaichi

Una de las cosas que echo de menos del comer en mi Barcelona natal son los restaurantes chinos de barrio, los buenos evidentemente, que no son tantos. Así que en Bogotá me conformo con uno en el que repito cada vez que me asalta la susodicha morriña oriental.

Cooking Taichi cumple con los requisitos universales de cualquier restaurante chino: enorme capacidad, decoración temática y raciones más que generosas. A partir de estos orientales estándares lo que marca la diferencia llega en el plato, en la bandeja o en las rusientes planchas zoomorfas de hierro colado.

Debido a las monumentales raciones de la mayoría de los platos, el formato favorito de un servidor es que todos ellos vayan al centro de la mesa y compartir felices esta auténtica comida china. Uno de los obligados es el Selecto de Dim Sum, donde encontrar piezas variadas cocinadas al vapor o fritas. Una delicia. Cualquiera de sus sopas son reconfortantes en un día de frío bogotano, en especial la de Wonton. Imperdible degustar cualquiera de las opciones con pato, la versión del Pato Pekín hay que reservarla con 24 horas de antelación.

Pero si un plato me descrestó y superó con creces a cualquiera similar de los embaulados a lo largo de mi golosa vida fueron los Chow Mein, tallarines fritos. Nada de hervidos, ni gomosos, ni pastosos, ni crudos. FRITOS. Textura crujiente que va absorbiendo la salsa a medida que uno los devora con fruición.

Nunca pido postre en un chino. No sé si se debe al hartazgo con el que uno llega al final del banquete, o a la falta de un guía espiritual respecto al dulce oriental, o a lo poco atractivo de los mismos (al menos en su enunciado). O todas las anteriores. Dejo este final a la entera responsabilidad del lector.

Precio: entre 30.000$ y 60.000 por persona (hay platos especiales que pueden aumentar la cuenta)

RESTAURANTE COOKING TAICHI

Carrera 14 # 93 – 14 – Tel.: 530.4773 – Chicó Norte – Chicó Lago – Chapinero

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