rivas (1)

Es posible que un artículo sobre este lugar haya aparecido en más de un proyecto dedicado a reseñar la ciudad de Bogotá, así como es posible que existan sitios así en toda la ciudad, y simplemente yo tenga la fortuna de circular cerca de este. Nada de esto importa en realidad. El sitio que quisiera reseñar, para debutar en 365 Bogotá  es el parqueadero ubicado en la esquina nororiental del cruce entre la calle 41 y la Avenida Caracas; en este lugar, a mi parecer, se sirven a) el mejor caldo de costilla y b) el mejor pastel de yuca de Bogotá. El lugar no es nada especial, y sirven también arroz con huevo y alguna otra cosa, pero quisiera enfocar mi reseña en estos dos productos, más que en el sitio como tal.

Primero el caldo: un caldo de costilla es algo muy simple de hacer, en sus términos básicos. Es decir, pelar y picar papa, ponerla a hervir con pedazos generosos de costilla de res, cebolla y cilantro. Añadir sal al gusto y alguna otra cosa que le dé sabor. El caldo de costilla debe ser barato, además, porque esa es una de sus características principales, como plato popular. De nada sirven los “calde de costille” o los consomés pinchados. Mucho menos los caldos insípidos. El que se sirve en este parqueadero tiene todas las virtudes: es barato, sustancioso, carnudo y de muy buen sabor. La costilla siempre está tan bien cocinada que se desprende la carne del hueso, casi no más pasando el tenedor.

El pastel, por su parte, es de muy buen sabor. Pero su principal virtud es una característica esencial: su corteza es crocante. Para alguien que haya comido la suficiente cantidad de pasteles de yuca en la vida, este es un asunto serio. La yuca es muy rica, y es naturalmente elástica, por cuenta de sus almidones, pero esto suele ser una excusa para hacer pasteles trapudos, que saben sobre todo a aceite y comino. Este pastel que sirven en el parqueadero es realmente algo especial, pero todo empieza por su corteza dura, que cruje cuando se muerde. De pronto les parece un capricho inútil, o un fetiche. A mí me trae loco.

La ñapa es el ají: una preparación de vieja escuela, hecha con ají pajarito, fuerte de sabor, con mucha cebolla, zanahoria y, atención, huevo duro picado. No sé exactamente qué aporte le hace el huevo en términos de sabor, pero es absolutamente entrañable y muy rico. Tal vez este escrito replique la infatuación de tantas noches de baile, rematadas magistralmente con esta comida levantamuertos, pero creo que se justifica plenamente. Larga vida a las doñas, porque ellas saben lo que ninguna escuela de chefs puede enseñar.

Precio: con 10.000$ sale empachado.

PARQUEADERO ( EL CALDOPARAO, EL CALDO DE LA 41)

Esquina nororiental de la Calle 41 con Avenida Caracas – Los Martires – Teusaquillo.

Ni web, ni Facebook, ni teléfono, vaya hasta la esquina del caldo y cómase uno bien bueno.