Balúbis

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Desde hace más de medio siglo, Cajicá y sus alrededores se asocian con restaurantes campestres de parrilla y asados. No en vano el boom del que goza actualmente Andrés Carne de Res se debe en gran medida al éxito de los restaurantes La Cabaña y Martín Fierro, a las afueras de Cajicá, durante las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado.

Siguiendo con esta tradición, hace algunos meses abrió sus puertas en Cajicá Balú, un restaurante campestre especializado en parrilla que cumple con creces las premisas de esta cocina tan exigente: acento en el producto y relación directa con los productores, calidad en el servicio y destreza técnica en el manejo de los fuegos.

A pesar de su juventud el chef, Felipe Cardozo, lleva ya varios años de experiencia trabajando con los asadores, pues desde los doce años trabajó en el famoso Humero de Chía desempeñándose en cuanta labor hubiese en la cocina durante los fines de semana y a lo largo de las vacaciones del colegio. Esta temprana experiencia le llevó a estudiar profesionalmente cocina siempre con la mira puesta en su amor por la parrilla. Cuando se graduó hace un par de años de gastrónomo de la Universidad de la Sabana, no lo dudó y abrió Balú en un pequeño local cerca de Chía. Allí, a pesar de su modesta ubicación, tuvo tanto que éxito que el año pasado decidió realizar su sueño de tener un restaurante campestre que fuese así mismo una granja autosuficiente que supliera sus necesidades y las del restaurante.

En poco menos de un año, Felipe ya tiene cabras y ovejas, conejos, un cultivo de setas y una huerta biodinámica – que él mismo cuida – donde crecen múltiples hortalizas, frutales y en la que incluso ha empezado, hace poco, un proyecto de siembra e investigación con papas nativas colombianas. En ese proceso de autosuficiencia arrancó este año aprendiendo e integrándose con los campesinos de la región y otros vecinos de la zona.

Pero además de la huerta y los animales, Balú ofrece al comensal un espació cómodo para pasar una tarde de distensión y un menú de parrilla excepcional donde destacan las hamburguesas asadas a la perfección, desbordadas de queso fundido y cuyo pan se hornea allí mismo todos los días. Al cocinero le gusta comer lo que prepara, por lo que todos los ingredientes son cuidadosamente seleccionados, manipulados y cocidos. Muy recomendados son los tres tipos de lomo madurado (bravo, tocino y pimienta), así como el extraordinario bife de chorizo.

Como buen parrillero apasionado por su labor, Felipe se dedica él solo a las brasas y es obsesivo tanto con su producto como con sus platos. A su lado Ana María Vargas, chef de dulce del restaurante, ha creado algunos de los mejores postres que yo haya probado recientemente (postres que por sí solos ameritan ir al restaurante); platos dulces sorpresivamente delicados que contrastan maravillosamente bien con la parrilla de Felipe.

A pesar de ser campestre, el ambiente de Balú es íntimo pues la granja no es muy grande siendo la casa del restaurante el centro de la misma. Particularmente recomendada la terraza en el centro de la huerta: un espacio ideal para despreocuparse, dejar volar el tiempo, tomarse un café junto con alguno de los postres de Ana María, o quizás incluso una cerveza con el chef una vez terminado el servicio.

Precio: entre 30.000 $ y 50.000$ por persona dependiendo del plato

BALÚ – RESTAURANTE CAJICÁ

Tel.: 320.863.3183 – Entrada Volmo – Finca Veracruz – Capellanía – Cajicá – Cundinamarca

FACEBOOK – INSTAGRAM @balu_cajica