ÑapanguitaCollage

Helados de Paila La Ñapanguita. Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi época de universidad es un postre que probé en el barrio Modelia, en la casa de mi amigo Juan Manuel: un cremoso, frío y suculento helado del cual nunca había escuchado hablar antes y al que su mamá llamaba helado de paila.

Once años después volví al barrio y, en la misma esquina que recordaba, encontré “Helados de Paila La Ñapanguita”, un negocio familiar con más de 60 años de tradición, nacido en el barrio San Ignacio de la ciudad de Pasto y que Harold Chicaiza Trejo trajo a Bogotá hace 18 años. Su bisabuelo Rafael Suárez, fundador de la heladería y cocinero quitense, introdujo la receta en Colombia en el año 1918 después de haberla aprendido en Inglaterra gracias a uno de sus tantos viajes de trabajo. Don Rafael le heredó la receta y el negocio a su nieta, Hilda Trejo de Chicaiza, y ella a su vez a sus hijos, entre ellos Don Harold.

Al llegar a La Ñapanguita, una pequeña heladería, me encontré con una larga fila de clientes que esperaban ansiosamente su turno. Por la ventana estaba Don Harold dándole vueltas a una paila de cobre llena de una deliciosa base líquida que poco a poco se iba enfriando y se transformaba en un helado con cuerpo y alma, totalmente cremoso y que sabía realmente a lo que decían los pequeños letreros del mostrador: guanábana, mora, maracuyá, coco, crema de leche (el tradicional), arequipe, feijoa, lulo, mango, fresa, chocolate, vainilla, ron con pasas y limón.

El proceso del helado de paila es simple pero laborioso. Se llena un barril con agua y hielo, se pone encima una paila de cobre, se vierte dentro de ésta la mezcla base y se pone a girar esa paila sin parar durante aproximadamente 15 minutos. Una vez listo el helado se lleva al mostrador, fresquito y listo para consumir y se repite el proceso hasta que se acabe la producción del día.

Don Harold cuenta que su menú completo consta de 52 sabores de helado, sin conservantes ni colorantes, entre los cuales se encuentran kiwi, tamarindo, borojó, flor de jamaica y ahuyama. Muchos de estos sabores no se preparan para la venta del día pero se pueden comprar por encargo. Lo increíble de este helado, además de su genuino sabor y cremosidad, es que se mantiene frío por muy buen tiempo; apenas para comerlo charladito mientras se recorre el barrio, se tardea en un parque o incluso para llevarlo a casa. Recomiendo especialmente el de limón, el de coco, el de arequipe y el de mora, solos o combinados, realmente valen la pena.

Seguro volveré para probar el de feijoa, pero esta vez no esperaré otros once años.

Precio: vasos de tres tamaños / 4 oz.: 1.600$ / 8 oz.: 2.700$ / 1 lt.: 7.500$

HELADOS DE PAILA LA ÑAPANGUITA

Calle 24B # 74B – 34 – Tel.: 429.6501 – 310.853.4579 – Modelia – Fontibón

Calle 15 # 32A – 08 – Tel.: 311.643.0542 – San Juan de Pasto – Nariño

FACEBOOK