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De: Perú. Para: ¡el mundo!. La comida es un regalo; de la vida, de la naturaleza, de la existencia, del universo, de lo que quieran.

Estuve en PATACOL, un evento organizado por la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional sobre el Patrimonio Alimentario Colombiano, donde se mencionó, entre tantas cosas, la importancia de la presencia y el posicionamiento de Perú en el ámbito gastronómico mundial, así como la importancia de seguir sus pasos para crear una identidad gastronómica de Colombia ante el mundo, pero a nuestra manera.

Una labor que como ya deben saber, se está empezando a desarrollar desde Fogón Colombia, y que aplaudo infinitamente; además de tantos otros pequeños productores que estamos poniendo de nuestra parte para mantener ese trabajo andando. Me incluyo porque trato de hacerlo con mi hermana en DeMuerteLenta de a poquitos.

El primer día del evento salí con mi hermana de los Andes y terminamos, gracias a unos amigos, en un lugar de cocina peruana llamado “A manos peruanas”. Entramos un poco sin entender qué tipo de restaurante era y nos sentamos con tranquilidad, pues Diana (otro día hablaré mejor de ella) nos dice que va ahí desde que estaba en la universidad y que es muy muy bueno. De inmediato nos traen la carta y, como siempre para mi, los problemas, pues siempre me provocan tantas cosas que nunca sé que pedir.

Apenas vimos el tamaño de los platos decidimos compartir una entrada y un fuerte, disque para no quedar tan llenas. Pedimos un tiradito y una jalea marinera, mi hermana una limonada y yo una chicha morada, haciendo primero la salvedad de que fuera de verdad y no esos polvos tipo Tang, que son horribles y que no entiendo como algún restaurante peruano tiene la desfachatez de servirlos.

Unos minutos más tarde llegaron tremendos platos a la mesa. El tiradito se veía hermoso y la jalea, sin mentir, era una montaña de pescado y mariscos en chicharrón; y como si fuera poco, con yuquitas fritas (de las de verdad, no de esas precocidas) muy ricas, y un par de salsas que a mi parecer les faltaban fuerza. Empezamos a comer y debo decirles que ¡qué delicia!. Definitivamente los peruanos tienen de qué sentirse orgullosos.

El tiradito era simplemente perfecto; las laminitas de pescado tenían el tamaño y la textura ideales, el punto del acidito era espectacular y ni hablar del maíz tostado, que cuando es de verdad crocante no puede haber nada mejor. La jalea marinera la verdad es demasiado; el plato es enorme, yo lo compartiría con otras 3 personas sin problema pero igual la textura del apanado es muy rica. La chicha morada me gustó mucho y agradezco que no me hayan metido gato por liebre con esa porque si es muy maluco cuando lo hacen.

Por fin logramos acabar con todo. Salimos repletas pero felices de haber comido tan rico y pienso que al final tampoco pagamos de más. Nos gastamos $50.000 entre las dos y quedamos creo que sin necesidad ni siquiera de cenar. Esto hoy en día en un restaurante peruano reconocido en Bogotá no te cuesta ni un plato así que ninguna queja por acá.

No se si tuve suerte con este restaurante pero debo decir que si sigue así ojalá la saque del estadio como lo han hecho los de por aquí que también le apostaron a la gastronomía local. Los que ya están trabajando para que Colombia se ponga orgullosa de sus platos, de sus ingredientes, de sus olores, sus texturas y de todas las delicias que puede ofrecer. Perú lo hace bien desde hace años, Colombia lo está haciendo y tiene todo para no quedarse atrás. No me extrañaría que en un par de años el regalo que todos quieran recibir sea el de ¡Colombia para el mundo!

Precio: entradas 11.500$ / fuertes de 14.500$ a 31.500$

A MANOS PERUANAS

Calle 18 # 4 – 48 – Tel.: 243.8694 – Las Aguas – Las Nieves – Santafé

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