AlmaLlanera

*365bogota dedica los domingos a recomendar gastrolugares fuera de Bogotá, a nivel local, nacional o internacional.

Prejuicio. El peor enemigo de un glotón. He perdido la cuenta de las veces que he visitado la Catedral de Sal en Zipaquirá -así como el Cerro de Montserrate-. No por devoción religiosa sino por cicerone vocacional para con los foráneos que visitan nuestro país. A servidor se le despiertan todos los recelos y se le disparan todas las alarmas frente a los negocios del comer que suelen atestar los alrededores de cualquier lugar turístico de esta índole.

Así pues, dichos prejuicios me llevaron en esas incontables ocasiones a pasar de largo un local situado en el mismísimo pie de la loma y junto al arco de entrada que le da a uno la bienvenida al salobre y sacrosanto lugar. No así en la última visita hace unas semanas. Cansados y hambrientos dejamos  prejuicios aparte y nos dejamos llevar al interior del Alma Llanera.

“¡Del Llano a Zipaquirá, la auténtica mamona!” así reza su tarjeta de visita; también aquello tan viejuno de “Visítenos para tener el gusto de atenderlo”, bilingüe, eso sí. Su carta no deja de ser un poco “de todito”: ternera a la llanera, chigüiro, cerdo bbq, gallina criolla, hamburguesa, bandeja paisa, sopa, pescado, trucha, mojarra, cachama…

Pero justo es afirmar y aquí recomendar que las carnes que nos zampamos fueron soberbias. A destacar  el impecable sabor de la ternera, pero sobre todo unas memorables tajadas de cerdo con su piel crocante y de las cuales me atrevo a decir que fueron mejores que las embauladas en el Casanare hace un par de años o que las pagadas en reputados piqueteaderos bogotanos.

También diré que nunca he entendido la costumbre de acompañar las papas con guacamole. Me quedo con el voluptuoso chorreao o un contundente hogao. Colombiano, carajo. Como fue el caso de la ración de yuca. Imperdible y bueno a rabiar el ají casero que prepara Viviana. Pregunten por ella y pregunten por él.

Adiós prejuicios. Carne llanera en el altiplano. Para turistas, sí. Y para lugareños capitalinos, también.

Precio: entre 30.000$ y 50.000$ por persona según el hambre

ALMA LLANERA

Calle 1 #7-50 – Tel.: 310.321.8744 – Zipaquirá – Cundinamarca