BuenVivir

Varias veces pasé por delante admirando esta magnífica casona cubierta de hiedra sin sospechar lo que albergaba dentro. Hasta ayer. Esa magnífica casona es el centro de operaciones de Andrés y Cristina Rueda, enólogos de largo recorrido y sobradamente conocidos en el mundo de la restauración y de la cultura de los vinos en Colombia.

Lo dicho. Ayer gocé de una suculenta reunión en este lugar que niega llamarse restaurante, cosa que secundo con conocimiento de causa, para optar por la opción de “comedor”. No en vano, y como algunos avezados y veteranos lectores recordarán, se llamó “la oficina”, lugar aquel de excelsos tragos que reclamó en su día condumio para paliar los efectos del alcohol con el buche vacío.

El comedor del Buen Vivir es un oasis con aires de club inglés, o americano, o de caza, o de golf, o de puros habanos. Lo que sea pero club. De entrada libre, eso sí, y sin necesidad de corbata o tuxedo. Con maderas, manteles blancos y butacones que tientan a alargar la sobremesa. Con barra, chimenea, bodega y rincones secretos.

La carta es clásica, con platos y salsas de ilustres apellidos. Comfort food clásico, sin sobresaltos ni atrevimientos mortales de divinidades cocineriles. Buena cocina y raciones generosísimas. A la mesa llegó un soberbio Steak Tartar, cortado a cuchillo, aliñado y con el buenérrimo pan, ligeramente tostado, del amigo Nicolás de Suculenta. Aterrizaron una imponente Jaiba gratinada y un arroz con frutos del mar y carnes.

Pero también tuve la fortuna de relamerme los bigotes con un plato que no está en la carta pero que muy pronto los clientes podrán disfrutar a lo grande: una majestuoso chuletón de cerdo asado. Carne y grasa por la que cualquier goloso debería perder la cabeza y ganar felicidad.

No puedo dejar de nombrar el par de vinazos que Cristina tuvo la gentileza de escanciar: un Puertas Novas Reserva 2009 DO Toro y un Gandolini Cabernet Sauvignon Las Tres Marías, un vino de guarda que será grandioso en unos años.

Nadie debería perderse los vinos del Buen Vivir. Todos deberían perderse por el comedor del Buen Vivir.

Precio: entre 30.000$ y 100.000$

LA MESA DEL BUEN VIVIR

Calle 79A # 8 – 31 – Tel.: 217.7588 ext. 102 – El Nogal – Chapinero

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