DoñaEva

Un tesoro en el Parque Nacional.

Bogotá no tiene mar, pero tiene ciclovía… Si usted es de los que sale los domingos a pasear por esta ciudad, se monta en su caballito de acero y se va por la Séptima hasta el Parque Nacional, una visita obligada es el puesto de Doña Eva.

Allí conseguirá las más increíbles y perfectas arepas de choclo; textura suave y melcochuda, servidas sobre un amero; si tiene más hambre, hay mazorcas asadas, arepas de huevo, papas rellenas, picada, papas saladas, chorizos y demás delicias, todas hechas sobre una parrilla de carbón que desde hace 52 años deleita a los bogotanos que la conocen y a los nuevos visitantes que se van sumando a los fanáticos de la arepa de choclo, de maíz tierno, el oro de las Américas.

Si tiene sed, el vecino de Doña Eva le exprime un jugo de mandarina colado o sin colar, de zanahoria con naranja o sólo de zanahoria.

Ella atiende su parrilla con una sonrisa y un primor que sólo le pertenece a la gente que conoce el valor de la tradición y los alimentos preparados con cariño.
-Buenos días, ¿la princesa qué va a pedir?
-Una arepita, Doña Eva…
-Claro, mi reina, ya mismo.
-Pásele una arepa aquí a la princesa-, le dice a alguna de sus hijas o sobrinas que la acompañan cada domingo sin falta.

Esta es la conversación que tendrá con ella; después, puede sentarse a oír su alegre voz ofreciendo y antojando a todos y si necesita alientos para volver a su casa, pídale un tinto campesino, su visita no podrá ser más feliz.

Precio: entre 2.000$ y 10.000$

DOÑA EVA

ATENCIÓN: Abierto de jueves a domingos y festivos.
Los domingos y festivos son los días más concurridos y recomendados para visitarla.
Parque Nacional, costado norte de la glorieta arriba de las pérgolas.